En tiempos de restricciones al uso de antibióticos, la vacunación se consolida como herramienta esencial para prevenir enfermedades en la ganadería. Sin embargo, los expertos recuerdan que las vacunas, como cualquier medicamento, no están exentas de posibles efectos adversos que todo productor debe conocer, vigilar y notificar.
En un contexto donde la industria apunta a reducir antibióticos en animales de producción, especialmente en vacas lecheras, la prevención mediante vacunas es clave para la salud animal y la seguridad alimentaria. Pero aunque las vacunas son la mejor defensa contra enfermedades infecciosas, pueden producir reacciones indeseadas si no se manejan adecuadamente.
Los efectos adversos más comunes incluyen respuestas inmunitarias exageradas, reacciones locales o generales como inflamación, fiebre, pérdida de apetito e incluso disminución en la producción de leche. También existen casos raros de transmisión de agentes infecciosos si hay fallos de fabricación o manejo, especialmente con vacunas vivas modificadas, que en animales debilitados pueden desencadenar enfermedades.
Otra cuestión crítica es la falta de eficacia, que muchas veces se relaciona con fallos en la conservación o aplicación de la vacuna y no con el producto en sí. Por eso, veterinarios y productores deben seguir estrictamente las instrucciones de uso y nunca vacunar animales enfermos, febriles o estresados.
Las reacciones alérgicas graves, aunque poco frecuentes, también forman parte de los riesgos y pueden derivar en anafilaxia, un cuadro potencialmente mortal que requiere atención veterinaria inmediata.
Ante cualquier sospecha de efectos no deseados, la farmacovigilancia es obligatoria. Tanto veterinarios como ganaderos deben reportar cada caso al Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos Veterinarios (SEFV-VET), contribuyendo así a la seguridad de toda la cadena productiva. La notificación puede hacerse online a través de NotificaVet.
Como recuerda el inmunólogo Ian Tizard, “las vacunas que puedan provocar pérdidas económicas significativas es mejor no usarlas”. Hoy más que nunca, la prevención responsable y la vigilancia sanitaria son clave para una producción ganadera sostenible y segura.