LO QUE VIENE PERDIENDO ARGENTINA
Sin embargo, el representante de la mayor empresa semillera del país no desaprovechó la oportunidad para dejar en claro lo que Argentina está perdiendo precisamente por haber pasado tanto tiempo con este debate trunco.
“Hace más de una década que solo dos de cada 10 hectáreas en Argentina se siembran con semilla fiscalizada, cuando debemos ser top five a nivel mundial con los mejores campos para desarrollar el mercado de semillas”, lamentó.
Y luego arrojó un dato realmente elocuente sobre el impacto que esto tiene en la oferta genética: “Mientras Brasil tiene 15 programas de mejoramiento para soja, el productor argentino solo accede a dos que llevamos adelante dos empresas”.
Para Amadeo, la clave a tener en cuenta es que la genética es lo que fija el techo de cualquier cultivar, y continuó con las comparaciones con Brasil, señalando por ejemplo que en ese país se logran hoy en día rindes entre 250 y 300 kilos más por hectárea precisamente por la mejor oferta tecnológica.
“¿Cuánto nos sale como argentinos el estancamiento o no reconocimiento de la propiedad intelectual? Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario lo ubica en U$S 3.000 millones. Con la edición génica y nuevas tecnologías de breeding, podríamos ganar incluso mucho más, con un marco que otorgue previsibilidad”, completó.
Lucas Amadeo, gerente de relaciones institucionales de GDM
Al respecto, garantizó que la aprobación de una nueva ley será el pasaporte directo a mayor inversión en el desarrollo de variedades, independientemente de cuál sea el resultado electoral de 2027.
“Si argentina va hacia un marco de reglas claras en la propiedad intelectual, la inversión en semillas no creo que espere a octubre de 2027 para ponerse en marcha. La oportunidad está latente”, continuó.
Para Amadeo, no se puede olvidar que el proceso de desarrollo de una variedad autógama –como soja o trigo– demora entre 10 y 15 años, y por eso la previsibilidad es fundamental para fomentar inversiones.
En ese punto, volvió sobre la comparación con Brasil, al subrayar que allí el 80% de la soja que se siembra tiene reconocimiento de la propiedad intelectual, contra solo el 20% mencionado de Argentina.
Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina
De todos modos, hay un factor que en ese escenario no se puede soslayar: en Brasil no existen las retenciones. Al respecto, Amadeo enfatizó: “Son un muy mal impuesto que afectan de manera directa a nuestro único cliente; por lo tanto, si afectan la rentabilidad del productor, afectan mi rentabilidad”.
De cualquier manera, eso no quita la necesidad de un marco normativo actualizado y el último pedido de Amadeo fue a los legisladores que tengan a cargo aprobar la nueva ley de semillas para que “eviten la tentación de ponerse creativos”.
“Está bueno buscar lo que funciona en el mundo, para así atraer empresas. Además, hay que lograr que los derechos que se aprueben tanto para los productores como para los obtentores, se puedan verificar ‘en la calle’”, cerró.
AGROMGMT 2026
Esta cobertura es un anticipo de lo que será la difusión en los próximos días de todos los paneles que tuvo AGROMGMT 2026, con los temas clave que hacen al campo y la agroindustria actuales y del futuro.










