TREINTA AÑOS DESPUÉS, LA PREGUNTA VUELVE A EMPEZAR
En definitiva, la siembra directa fue, sin dudas, una de las grandes transformaciones de la agricultura argentina. Pero el paso del tiempo también obliga a pensar cuál debería ser la próxima revolución.
La respuesta no necesariamente estará en una única máquina, un nuevo producto o una tecnología determinada. Puede estar en algo bastante más complejo: diseñar sistemas productivos que funcionen mejor porque imitan, en parte, la lógica de los ecosistemas naturales.
“Mantener el suelo cubierto, sumar diversidad, sostener raíces activas, mejorar la infiltración, aumentar la materia orgánica, equilibrar la extracción y reposición de nutrientes y fortalecer la biología son piezas de una misma estrategia”, concluyó el especialista.
El desafío, entonces, ya no es solamente producir más durante la próxima campaña. Es conseguir que el mismo suelo pueda seguir produciendo dentro de 30 años.










