Así, se trata de un verdadero cambio de escenario para la carne vacuna en China, que podría sostenerse mientras Brasil permanezca sin operar en este mercado.
En este contexto, para Argentina implica la apertura de una ventana comercial muy breve, pero sumamente valiosa, para ingresar a este mercado prácticamente sin competencia.
Se trata de un período que posiblemente no supere los 60 días y que Argentina debería aprovechar hasta tanto los importadores chinos vuelven a concentrarse en la necesidad de colocación de Brasil.
“A partir de noviembre esta ventaja de exclusividad que Argentina comparte con Uruguay comenzará nuevamente a cerrarse, dando paso a una mayor competencia, no solo Brasil sino también de Australia, fuerte proveedor de cortes de calidad. El tiempo, por lo tanto, es limitado. Argentina tiene por delante una ventana comercial excepcional que no debería desaprovechar: no solo para completar volumen, sino también —y fundamentalmente— para avanzar sobre segmentos de mayor valor comercial y capturar el máximo valor posible de este escenario excepcional de demanda”, cierra el Rosgan.











