La participación estudiantil permite vincular los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria con las demandas concretas del campo y, al mismo tiempo, fortalece el vínculo entre la institución académica y el sector ganadero.
Con la finalización prevista para julio de 2027, la experiencia apunta a dejar algo más que una evaluación individual de reproductores: una base de información para entender qué animales tienen mejor comportamiento cuando la genética se enfrenta a las condiciones reales de producción del norte santafesino.
En ese sentido, los resultados podrían convertirse en una herramienta de utilidad para productores y cabañeros a la hora de seleccionar reproductores y orientar programas de mejoramiento genético, con información generada en el propio ambiente donde esos animales deberán producir.












