La inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta decisiva en muchas actividades, incluido el desarrollo de bioproductos. Lo que hasta hace pocos años demandaba entre tres y siete años de investigación, cientos de ensayos y grandes volúmenes de prueba y error, hoy puede resolverse en cuestión de meses gracias al procesamiento masivo de datos, los modelos predictivos y el aprendizaje automático.











