La planificación resulta especialmente importante cuando los pronósticos anticipan precipitaciones importantes. Contar con reservas de alimento, preparar las instalaciones para eventuales encierros y disponer de alternativas de manejo permite responder con mayor rapidez ante situaciones de emergencia y mitigar posibles pérdidas.
“La prevención y el seguimiento permanente son claves para cuidar el rodeo: mantener al día el calendario sanitario, conservar las instalaciones en óptimas condiciones y consultar con un veterinario zonal permite definir las estrategias más apropiadas para cada establecimiento”, concluyó Homse.
De esta manera, el INTA pone el foco en la anticipación y el monitoreo permanente como herramientas centrales para atravesar períodos de exceso hídrico sin comprometer la sanidad ni la productividad de las majadas.











