Desde 2016, el trigo dejó de ser un cultivo secundario para convertirse en una pieza fundamental de los márgenes y de la ingeniería financiera de los establecimientos agrícolas del centro del país.
La campaña vuelve a mostrar una combinación de expectativas productivas y desafíos. Con espigas que anticipan rindes extraordinarios, el fusarium obliga a no perder de vista la sanidad del cultivo, mientras que la evolución de las lluvias y las señales del mercado internacional terminarán de definir cuánto de ese potencial podrá transformarse en resultados concretos.














