En definitiva, el desafío para la campaña 2026/27 será llegar a la sembradora con información concreta sobre cada lote y no asumir que la calidad se mantiene sin cambios desde la cosecha. “La pérdida de calidad continúa durante la poscosecha”, advierte el material de la BCCBA.
Para la soja, donde una implantación rápida y uniforme condiciona buena parte del potencial posterior del cultivo, conocer la calidad antes de sembrar puede marcar la diferencia entre una emergencia pareja y la necesidad de afrontar problemas cuando ya es demasiado tarde para corregirlos.











