La incorporación de biológicos como complemento al manejo agrícola tradicional responde a un proceso que, lejos de ser reciente, lleva décadas de evolución. “Es un proceso largo de adopción lenta, pero también constante”, mencionó Ramos.
El gerente de desarrollo subrayó también que los biofungicidas “ya son parte de la paleta de tratamientos de semilla para trigo y para soja en cualquier agronomía del país”.
Sin embargo, el desafío ahora es ampliar ese abanico con nuevas herramientas, desde bioinsecticidas hasta segmentos aún poco explorados, como el mencionado caso de los bioherbicidas.
Con una facturación que ya alcanza los U$S 6 millones en el mercado argentino, Biomagna atraviesa así una etapa de expansión en la que la biotecnología deja de estar concentrada exclusivamente en los cultivos extensivos y comienza a ocupar un lugar más amplio dentro de la matriz productiva.










