La localidad santafesina de Díaz recupera su principal motor económico. Tras meses de profunda incertidumbre y persianas bajas, la planta de Sudamericana de Lácteos volverá a ponerse en marcha de forma inminente.
El empresario agroindustrial Pablo González concretó la adquisición de la firma luego de destrabar un agudo conflicto laboral con la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (ATILRA), garantizando la continuidad de los 80 puestos de trabajo que componen el plantel de operarios y personal administrativo.
El acuerdo, firmado este lunes en Buenos Aires, desactivó una parálisis total que arrastraba la fábrica desde enero de este año.
La negociación no fue sencilla y estuvo cerca de naufragar definitivamente hace dos semanas debido a fuertes diferencias de criterio técnico.
El punto más álgido de la discusión giró en torno a la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo.
El gremio objetó la intención de la empresa de aplicar suspensiones mientras los operarios continuaban trabajando de forma efectiva en las instalaciones.
Finalmente, se consensuó una jornada laboral reducida al 75%, distribuida en turnos rotativos, descartando cualquier despido en la plantilla.
Para destrabar el conflicto y dar garantías a los trabajadores, que no cobraban sus sueldos desde febrero, intervino el exdueño de la firma, Sergio Servio, presentándose como garante del plan de pagos.
El cronograma de regularización establece que en los próximos diez días se abonará un pago para completar el sueldo de febrero.
Los meses restantes adeudados se cancelarán en cuotas mensuales consecutivas durante el próximo semestre. Además, las deudas acumuladas con la obra social (OSPIL), la mutual (AMPIL) y ATILRA se abonarán en un plan de 12 cuotas tras un período de gracia de dos meses.
Desde el gremio manifestaron su beneplácito por el entendimiento y recalcaron su compromiso con la defensa del salario y la reactivación de la fábrica.
Plan de inversión y perfil exportador
Con el frente laboral pacificado, la nueva conducción empresaria ya puso fecha para el regreso a la actividad.
Este miércoles se iniciaron formalmente los trabajos de sanitización, limpieza profunda y reorganización técnica y comercial en las instalaciones de Díaz.
Los nuevos propietarios prevén que la producción efectiva de materia prima comience a finales de julio o, a más tardar, en los primeros días de agosto bajo un esquema progresivo de operaciones.
En esta primera etapa de reactivación, la planta procesará un volumen inicial de 100.000 litros diarios de leche.
La materia prima se destinará exclusivamente a la elaboración de queso barra, considerado el gran “caballito de batalla” de la firma por su excelente posicionamiento en el mercado.
El plan de negocios contempla un perfil comercial marcadamente exportador: el 70% de la producción de queso se destinará al mercado externo, principalmente a países limítrofes, mientras que el 30% restante se comercializará en las góndolas del mercado interno.
La apuesta de González apunta también al mediano plazo mediante un ambicioso plan de modernización de infraestructura.
La empresa proyecta una inversión de US$4 millones para instalar un parque de energía solar que abastezca el consumo eléctrico de la planta y un secador tipo spray para procesar el suero lácteo.
Según los directivos, este equipamiento tecnológico reducirá significativamente los costos operativos y representará un verdadero “blindaje económico” frente a los vaivenes tarifarios del sector energético nacional.
La meta final de la compañía es alcanzar el 100% de su capacidad productiva en un plazo de seis meses, consolidando definitivamente el empleo en el sur de Santa Fe.