La lechería está viviendo un momento particular, con una progresiva concentración del sector primario que deriva en una menor cantidad de tambos, pero con la producción al alza y un mayor número de vacas, a lo que se suma que desde noviembre de 2025 a esta parte, la rentabilidad se ha tornado negativa y la facturación de los establecimientos ha caído.
Los últimos informes del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) dan cuento de esto: por una lado, el relevamiento de cantidad de unidades productivas a marzo muestran la continuidad de un proceso de concentración, ya que hubo una caída del 2,57% respecto a los tambos registrados en el mismo mes del año pasado hasta los 8.856. Esto implica que en un año desaparecieron unos 234 establecimientos.
Pero por otro lado hay un segundo dato que da certeza de esta situación: aumentó el número de vacas en producción. Según la entidad, hubo un incremento del 1,14% hasta las 1.505.800 cabezas y, de la mano con el cierre de tambos, hubo una suba del 3,66% en la cantidad de animales por unidades productivas, pasando de 164 a 170. O sea, empresas más grandes suplantando a las más pequeñas.
Pero a esta mayor cantidad de vacas en menos tambos, hay que sumarle el bajo precio pagado a los productores por la leche y el deterioro de la relación insumo-producto, lo que da como resultado una caída en la rentabilidad y en la facturación.
Según el OCLA, en febrero la rentabilidad de un tambo promedio fue 1,33% negativa, en un contexto donde el precio pagado al productor fue de $482,48 por litro, mientras que el costo de producción se ubica en $500,5 y el precio de equilibrio en $567,8.
En este sentido, el informe explicó que en diciembre 2023, por la devaluación y la alta inflación, produjeron un “fuerte desacople” entre precios y costos. En ese momento, “los precios de la leche venían creciendo por encima de la inflación”, por lo que el OCLA previó que ”pronto se produciría la convergencia”.
“Ya en febrero de 2024 se pudo observar una tasa de rentabilidad positiva que luego entre marzo 2024 y abril de 2025 se mantuvo entorno al 4% con un pico de 5,8% en agosto de 2024. Pero en noviembre pasado la tasa de rentabilidad cae al -0,3% y ahora el último dato disponible (febrero 2026), la tasa alcanza el 1,33% negativo y la tasa promedio de los últimos 12 meses al 1,1%”, puntualizó el informe.
Otro punto central que muestra la complicada situación de la producción primaria se encuentra en la fuerte caída en la facturación de las empresas.
En este sentido, el OCLA marcó que febrero, cayó un 9,1% en pesos y 11,4% en dólares interanual, mientras que el precio recibido por el productor se hundió 18,9% medido en pesos constantes y 20,9% en dólares.
Para el consultor y especialista en producción lechera, Marcos Snyder, la principal razón que explica esta caída en la rentabilidad del sector primario es el congelamiento del precio, en un contexto de suba de la inflación y de los costos productivos.
“Un tema fue el precio de la leche que prácticamente no se movió o lo hizo muy poco desde junio del año pasado hasta ahora: en ese momento estaba a $ 473 el litro y hoy está a $ 482. Eso por un lado. Pero por el otro, el promedio histórico del maíz es de 2 kilos por litro de leche – la cantidad de maíz que se puede comprar con un litro de leche – y hoy estamos en 1,8 por litro”, indicó Snyder.
Para Snyder, esta pequeña diferencia no tendría que afectar de manera considerable los resultados financieros, pero, ante la presente coyuntura – menos tambos, más vacas – , “se va aumentando la carga, con lo cual está pegando muy fuerte en los negocios cuando bajamos de dos kilos por litro, de esa relación histórica”.
Este deterioro en la relación insumo-producto impacta de manera especial porque “hay más vacas que alimentar. El porcentaje de pasto en las dietas va disminuyendo, con lo cual se va encareciendo los sistemas de alimentación. Nosotros estábamos con sistemas pastoriles mixtos con 12 litros de costo de alimentación por vaca y estamos en 14 ahora”, concluyó Snyder
En este sentido, el coordinador de Lechería de Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), Alfredo Trionfini, marcó que “el precio de la leche está frenada, no aumenta” y que, como explicación a este fenómeno son variadas: bajo consumo doméstico, problemas para exportar – sobre todo de precios – y otra serie de argumentos que esgrime la industria.
De hecho, durante la semana, la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (Meprolsafe), junto a Carsfe, emitieron un comunicado en el cual proponen como una opción para revertir está situación de precios deprimidos producir menos leche.
“Hoy necesitamos poner en su conocimiento una situación que, no solo va contra los objetivos de desarrollo de la lechería que pregonamos, sino que también nos genera cierta vergüenza informarla. Desafortunadamente, tenemos que reconocer que la opción de disminuir la oferta de leche tiene que ser analizada por el eslabón primario”, indica el escrito.
Trionfini, uno de los firmantes de la comunicación conjunta, relató: “nosotros presentamos una alerta a los productores, planteando la posibilidad de desensillar hasta que aclare, o sea, no aumentar la producción, detenerla, aprovechar el precio de la vaca, limpiar los rodeos de mastitis, de tuberculosis, hacer una limpieza de vacas viejas, guardar la vaquillona, hacer la reserva para un rodeo rejuvenecido, pero no agrandado”.
Y con esta estrategia, “esperar a que el consumo aparezca, que no haya tanta oferta, o por lo menos que no suceda lo que está manifestando la industria que le permita seguir frenando el precio de la leche, que se acomode respecto del dólar y a la inflación, para poder decir ‘tengo un negocio que tiene futuro’, si no, está todo muy complicado”, resumió.
Para el tambero y vicepresidente de a Federación Agraria Argentina (FAA), José Luis Volando, sostuvo que el problema de la lechería es de larga data, con un estancamiento productivo en los últimos 15 años y que tras la asunción del Gobierno de Javier Milei, ciertas variables de la economía se estabilizaron, como el tema de la inflación.
“Cuando se para con la inflación, los precios relativos la leche habían quedado bien posesionados. Entonces, vos tenías que el cereal era más barato que la leche y eso nos permitía suplementar a las vacas y también tener una perspectiva de que iba a mejorar. Pero eso ya pasó y a principios del año pasado se empezó a diluir. Es decir, aumentaron todos los insumos, soja, maíz, la luz, los neumáticos, el combustible, pero la leche vale lo mismo”, argumentó Volando.